El agua

Los Californios piensan en el agua frecuentemente.

Los Californios saben tapar el agua cuando cepillan los dientes, dejar sus céspedes marrones, y (los fanáticos) descargar el inodoro cada otro tiempo hacen pipí. Desde el llegado a Chicago, he realizado que esta preocupación con el agua es parte de quien soy yo, mientras continuo estas acciones, aunque dejé la sequía atrás.

También pienso en el agua frecuentemente porque siempre he disfrutado una proximidad cercana al agua. Correr por el American River en Sacramento y explorar las orillas del océano Pacífico en Monterey son unos de mis recuerdos favoritos de California. Por eso, aquí en Chicago, estoy extasiado estar tan cerca a Lake Michigan.

Death and Life of GL
Por los que están siguiendo en sus propias copias del libro, voy a hacer referencia a los números de página del capítulo.

Curiosa por aprender más sobre el cuerpo de agua que hace que Chicago siente más familiar, leí The Death and Life of the Great Lakes por Dan Egan. La mayoridad del libro habla de los efectos devastadores que las especies invasivas tienen en la salud de los lagos, pero ser de California significa que el tema del abastecimiento del agua captó mi interés los más. Cuando una Californio reseca lee que los Great Lakes (uno que ella vive diez minutos de) contiene veinte por ciento del agua dulce del mundo, ella se pone un poco mareada. Capítulo 8, “Tapar la drena: La amenaza interminable de desviar el agua de los Great Lakes [Plugging the Drain: The Never-Ending Threat to Siphon Away Great Lakes Water],” explica los beneficios de vivir cerca de la línea divisoria de aguas de los Great Lakes y da un ejemplo perturbador de un cuerpo de agua que desapareció.

Mi cerebro seco bebió el hecho que solo los habitantes dentro la línea divisoria de aguas puede aprovechar el suministro del agua de los Great Lakes. Egan explica, “la razón es que la mayoría del agua que fluye de los lagos pero que se mantiene dentro de su línea divisoria de aguas eventualmente regresa a los lagos … El agua que fluye afuera de esta línea, sea una milla o más de 1,000 millas, nunca regresa, y si suficiente agua se desvía con el tiempo, los lagos… comenzarán a reducirse” (248). Como puede imaginar, esta definición ha pasado por unas revisiones y ahora, ciudades dentro un condado que está por lo menos parcialmente dentro la línea divisoria de aguas de los Great Lakes tiene acceso al suministro de agua (248). Chicago es uno de los pocos, pero más grandes, excepciones a esta regla, porque toma alrededor dos mil millones de galones por día desde Lake Michigan y pasa sus aguas residuales al Mississippi River (271).

GL Watershed
El área verde representa la línea divisoria de aguas, la masa de tierra que drena en los lagos.

La regla de arriba es para proteger contra retiradas masivas del agua, porque aparentemente cuando una ciudad en los EE. UU. está en una sequía, miran a los Great Lakes para resolver a sus problemas – Egan hace referencia al “famoso” (aunque yo argumentaría infame) sequía en California, pero no hace referencia del estado intentando aprovechar los Great Lakes (270).

Waukesha outside watershed
Este mapa de la línea divisoria de aguas, del texto, ilumina qué tan cerca Waukesha está a la línea divisoria de aguas y Lake Michigan.

Waukesha, WI, justo a fuera de la línea divisoria de aguas, ha agotado su suministro de agua subterránea y ha sido ordenado a encontrar otra fuente de agua. (250). Mientras Atlanta y New York City han mirado a los Great Lakes durante tiempos de sequía extrema, Egan predice que sería ciudades como Waukesha que pondrán a prueba la resolución de la regla de la línea divisoria de aguas.

Si parece imposible a pensar que el agua puede desaparecer, Egan ofrece una anécdota para demostrar las posibilidades. El Mar de Aral, en la frontera de Kazajstán y Uzbekistán, una vez fue el cuarto lago más grande del mundo, pero la Unión Soviética desvió los ríos que lo alimentaban para irrigar los campos de algodón en la década de 1960. Dice Egan, “el algodón vino; el lago literalmente se fue” (265). Egan explicó que, para 2007, solo quedaba 10 por ciento de su volumen anterior.

El libro de Egan sirvió como una introducción excelente a los temas ambientales de los Great Lakes; tengo planes de escribir más ensayos sobre el agua mientras continuo leer, trabajar de voluntaria, y asistir a eventos (como un evento de la semana pasada sobre el libro Great Lakes Water Wars por Peter Annin, donde aprendí más sobre los temas que explico arriba).

 

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